BEEKON vigila el peligro, no te vigila a ti. Todo lo que captura es tuyo — encriptado, de tu propiedad, y compartido solo con las personas y en los momentos que tú permitas. Somos una empresa de seguridad, nunca de vigilancia.
Las sesiones están encriptadas de extremo a extremo y se almacenan en tu cuenta. Tú decides quién las ve, y puedes eliminarlas. Nunca se venden, nunca se usan para entrenar en tu contra.
Tú trazas el límite donde se permite la detección. Fuera de él, no se vigila nada. En un lugar de trabajo, el mismo límite rige todos los sensores — seguridad agregada, nunca seguimiento individual.
BEEKON detecta la forma del peligro en el propio dispositivo. Identifica una amenaza, no una identidad — el audio y el video sin procesar nunca salen del dispositivo a menos que una sesión que puedas ver esté activa.
El objetivo solo puede abrirse después de que se dispare el pánico — nunca en espera, nunca una transmisión en segundo plano. Una luz de hardware muestra cuándo está activo y no se puede apagar en silencio.
Auditado por terceros independientes. Los datos se procesan y almacenan en la UE.